Vie. Abr 12th, 2024

“Justicia”, reclama una joven de 23 años que denuncia ser víctima de abuso sexual por el futbolista brasileño Dani Alves.

“Be inocente”, defiende el mientras suelta algunas contradicciones.

«Yo se quién es mi marido», lo apoya su esposa.

“A mí también me tocó Alves”, afirmó un testigo clave.

“Que la violencia sexual no quede impune”, reivindicó el portavoz del Gobierno catalán.

Dani Alves, enviado a prisión preventiva el pasado viernes por este caso, está en el centro de la polémica. Pasó de la libertad como derecho lateral, a esperar que el derecho dictamine o no su libertad.

De Dani Alves nunca se había hablado tanto fuera de Brasil como ahora. Ni podrá ganarlo -ostentará el récord del fútbol con más títulos de la historia con 46, 4 más que Messi-, ni le durará al Barcelona, ​​ni le tocará al pronosticador el Mundial de Catar. a los 39 años, ni cuando pasó del Barcelona a la Juventus, ni cuando llegó a México, ni cuando se metió en una que otra controversia, política o nocturna. Se habló, claro, pero no tanto.

Ahora, su número retumba y no por su gloria, sino porque está envuelto en una investigación seria que lo tiene en una celda.

La caída de Dani Alves comenzó el pasado viernes cuando una jueza española dictó que se iba a prisión preventiva y sin fianza, al ser acusado de violación. El relato de la joven, revelado por El Periódico de España, es escabroso. Ella cuenta que todo pasó la noche del 30 de diciembre en una discoteca de Barcelona, ​​​​que iba con amigas, que Alves las convidó a la zona VIP del lugar, que luego él se encerró en un baño, que la obligó a sentarse encima de él, que la tiró al suelo, que la obligó a hacerle sexo oral, que ella se resistía, que él la abofeteaba, y entonces, «él la levantó del suelo y la penetró hasta eyacular».

La joven quiere justicia, demande justicia, es más, no está dispuesta a recibir una compensación económica, aunque podría acceder a ella, según informa El País de España.

La jueza dictó el viernes 20 de enero el traslado a prisión para evitar que Alves huya, contempló que se robaron de una figura pública, que tiene poder económico y, sobre todo, que no hay extradición de Brasil a España. Entonces Alves, el futbolista que tocó la cima y pasó su remate deportivo con relativa calma en la liga mexicana, podría tener una pena de hasta doce años de cárcel. Si su epílogo era mudo, su presente truena.

(Puede leer: Denunciante de Dani Alves por abuso sexual no ha podido dormir: habla su abogada).

La caída de Alves

Foto :

InstagramDani Alves, iStock

En Alves se aplica eso de que se juega como vive: es un lateral irreverente, que no le gusta sense manatado en su condición de lateral derecho.

Is a lateral de esos que compran de contado una pele, que desafía con su aspecto de chico rebelde, de tattoos, cabeza rapada y una esporádica barba que, como suele pasar con algunas barbas, como que algo esconden.

Alves es también lateral que se goza la cancha, que la baila, que hace de su carril un sambódromo verde. Y para más prueba de que se juega como se vive, es un derecho lateral que vive a la derecha: fue abierto promotor de la campaña de Jair Bolsonaro a la presidencia de Brasil en las pasadas elecciones…

Fuera de la cancha, su vida, su carrera, no ha escapado al escándalo. Antes del actual que lo tiene arrinconado contra las cuerdas –digamos contra los barrotes–, ya estuvo inmerso en una investigación por el Ministerio Público Federal de su pays por recibir 6.2 millones de reales del gobierno a través de una NGO inactiva.

Alves también ha tenido líos sonados como el de la Hacienda española, que en julio pasado lo cerraron por cuarto año seguido entre sus morosos más destacados: se dire que adeuda una cifra superior a los dos millones de euros.

Y no es escubrimiento qu’if la lateral derecha es su hábitat, la noche es su destino preferido.

Su vida nocturna, como tantos excéntricos del balón, muchos de ellos brasileños, es agitada, controvertida. Alves entró en la lista de aquellos que hacen del trasnocho un habito de vida.

Ese es el Dani Alves fuera de la cancha. Adentro, ha sido un soberbio futbolista. Alves, al que solo le falta el Mundial en su vitrina, es uno más de esa estirpe de laterales brasileños, esos que son laterales pero parecen atacantes.

Tuvo el privilegio de jugar con Messi, algunos buenos pases el lanzamiento en el Barcelona de Pep Guardiola. En el club catalán ganó de todo, 6 ligas, 5 Copas del Rey, 5 Supercopas españolas, 5 Champions, entre otros tesoros. Y para más, acaba de terminar su tercer Mundial con Brasil, donde su convocatoria desató controversia nacional.

En cualquier caso, su aparente cierre de carrera deportiva lo tomó tranquilo, en el club Pumas de México, donde, según la propia jueza del caso, ganó uno 300 mil euros mensuales. Pero el club, en cuanto estalló el escándalo, rescindió su contrato. Así que Alves pasa sus días encerrado, sin equipo y en espera de la sentencia.

Alves en la mira mundial

Foto :

Capturas de pantalla de Instagram Dani Alves

Su número suena y no es por goles. Dani Alves ha agitado la ya agitada vida mediática de los futbolistas. Su encarcelamiento provisional ha sido un tsunami informativo.

Como en una de esas novelas que tanto apasionan en tiempos de redes sociales, Alves genera información a diario. En España hay una pequeña revolución informativa con el caso Alves. Jordi Gil es periodista catalán del Diario Sport y afines. «Ha sido una noticia de gran impacto y lo sigue siendo una medida que se van conociendo nuevos datos y surgen nuevas informaciones, como el cambio de abogado del jugador o que lo han trasladado a otro centro por seguridad. Alves es un jugador muy querido por la hinchada culé y la gente está sorprendida que pueda haber cometido un hecho tan grave, eso sí, hay mucha sensibilización actualmente con la violencia de género y si se demuestra los hechos, hay consenso en que debe aplicar la ley con el máximo rigor sea quien sea ​​el involucrado”.

En Brasil el efecto no ha sido menor. Los periodistas brasileños aseguran que el caso ha impactado negativamente en la sociedad y que los medios lo cubren con mucha atención. Aseguran que hay un enorme rechazo hacia el futbolista, y hay posiciones fuertes.

«El caso de Daniel Alves es un escándalo demente de proporciones históricas. Hay un montón de índices serios que justifican el posicionamiento inmediato, con las debidas reservas sobre la posibilidad (cada vez menor) de que sea inocente”, escribe la columnista brasileña Milly Lacombe en UOL Esporte.

Y una colega suya, Alicia Klein, escribió en el mismo medio: “Si queda alguna duda, esta es mi posición: creo en la víctima. Porque muy pocas mujeres se someten a la crueldad del escrutinio público inventándose una historia de violación”.

En España también hay voces de apoyo a la mujer. La alcaldesa de Barcelona, ​​Ada Colau, dijo con firma: «Cuando sufrimos una agresión, nuestra ciudad no debe juzgarnos, sino que debe acompañarnos y defendernos… Somos muchas las que estamos contigo y te enviamos toda la fuerza». .

En el entorno del fútbol, ​​mucho prefieren no involucrar su opinión. Su excompañero y actual DT del Barcelona, ​​​​Xavi Hernández, mostró «impactado» y le cayeron piedras por obviar la situación de la mujer.

In el medio de todo también está la familia de Alves. Su expareja, sus dos hijos, y su actual esposa, Joana Sanz, quien intercede por él: “Yo sé quién es mi marido, yo sé cómo lo conocí, yo sé lo respetuoso que es porque ni cuando me estaba conociendo a mí me faltó Con Respeto».

Mientras tanto, Alves ha dado versiones contradictorias de que lo hunden, como negar la acusación y luego decir que sí hubo relaciones, pero consentidas, y que fue la víctima quien se abalanzó sobre él. También se detalla por el contrario el tatuaje de la media luna que se encuentra en el bajo vientre y que el informante describe en la relación de la versión.

El futbolista sigue en prisión preventiva en el Centro Penitenciario Brians 2, donde fue trasladado por seguridad.

Medios españoles dicen que le activaron una celda en el módulo 13, la que suele albergar a investigados o condenados por delitos contra la libertad sexual. Su familia ha sumado a su defensa a un prestigioso abogado llamado Cristóbal Martell, justo cuando conoce el testimonio de una mujer que iba con la presunta víctima y que relató que el futbolista también la tocó a ella.

Dani Alves está contra los barrotes, y se enfrenta al árbitro más severo, el de la justicia, que decidirá si le otorgará el perdón o la condena.

PABLO ROMER
PERIODISTA DE DEPORTADOS EL TIEMPO

En redes: @PabloRomeroET

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