Jue. Nov 30th, 2023

La imagen de la pretemporada de la NBA la dejó el salto inicial del partido entre los Golden State Warriors y los San Antonio Spurs del pasado viernes. Stephen Curry, el base que ha convertido a los Warriors en el equipo más laureado de la última década, se midió con Victor Wembanyama, la nueva sensación de la liga. Un jugador de 1,88 metros frente a otro de más de 2,22. Tenía algo de broma, pero se podía interpretar también como símbolo de cambio de era. Aunque ambos atraerán las miradas en la temporada que empieza este martes, los mejores años de Curry parecen haber quedado atrás y los de Wembanyama pueden tardar aún en llegar. Con el permiso de Nikola Jokic, que llevó a los Denver Nuggets a lograr su primer título en junio, este se presenta como el año de los Celtics, favoritos de las apuestas y los expertos, que llevan desde 2008 sin lograr el anillo.

La NBA ha tenido cinco campeones distintos en las últimas cinco temporadas (Toronto Raptors, Los Angeles Lakers, Milwaukee Bucks, Golden State Warriors y Denver Nuggets) y ninguno había sido el mejor en la fase regular. Sin un dominador claro, cualquier pronóstico corre riesgo de descarrilar, pero los partidos de pretemporada, con todas sus limitaciones, han permitido vislumbrar el poder de los Celtics con sus fichajes.

Los recién llegados a Boston, el pívot Kristaps Porzingis, y el base Jrue Holiday, son buenos triplistas, al igual que la estrella del equipo, Jayson Tatum; su escudero, Jaylen Brown, y los otros dos que aspiran a un puesto en el quinteto titular: Al Horford y Derrick White. Eso les da una gran versatilidad en ataque que se une a su rocosa defensa. Y aunque han perdido a Marcus Smart, Grant Williams, Malcolm Brogdon y Robert Williams, el equipo aún tiene fondo de armario.

La encuesta a los directores generales de los clubes de la NBA sitúa a los Celtics como favoritos junto con los campeones, los Denver Nuggets de Nikola Jokic y Jamal Murray. Los directivos apuestan por Jokic como candidato a mejor de la temporada. También encabeza la lista de los que querrían fichar si pudieran elegir entre todos los jugadores de la NBA.

El segundo de esa lista es el francés Wembanyama, el número 1 del draft, llamado a marcar una era en la liga. Es un pívot de más de 2,22 metros con la agilidad de un base. En los partidos de pretemporada se ha mostrado como un taponador implacable, con un buen promedio anotador y un aceptable tiro de 3 puntos. En ataque se ha sentido más cómodo jugando como alero alto que como poste. Los San Antonio Spurs no le brindan un equipo con opciones. A lo que puede aspirar es a ser el primer recién elegido en el draft que juega un partido de las estrellas desde 1998, cuando lo logró otro jugador de los Spurs: Tim Duncan.

Wembanyama es la incorporación más destacada a la NBA, pero el fichaje estrella del verano ha sido el de Damian Lillard, de 33 años y siete veces All Star, que tras una larga carrera en los Portland Trail Blazers llega a los Milwaukee Bucks para poder luchar por un título. Con Antetokounmpo como líder, los Bucks son los terceros en discordia entre los favoritos tras un fin de curso decepcionante en el que acabaron como los mejores de la fase regular para caer en primera ronda de las eliminatorias frente a Miami Heat. De hecho, con el fichaje de Lillard, parecían los favoritos, pero la derivada de ese traspaso fue que su jugador Jrue Holiday entregado a Portland como parte del precio, acabara en Boston.

Además de Lillard y de Holiday y Porzingis (Boston), el otro fichaje destacado es el de Bradley Beal por los Phoenix Suns, la principal alternativa a Denver en la Conferencia Oeste con Kevin Durant y Devin Booker al frente. Bradley Beal deja los Washington Wizards (que han perdido también a Porzingis y en los que Jordan Poole será su estrella) y aspira ahora a dar el salto con los Suns, que quizá echen algo de menos a Chris Paul (Warriors), DeAndre Ayton (Portland) y Cameron Payne (Bucks).

Las opciones por detrás de esos cuatro equipos punteros son menores, especialmente en el este, que parece cosa de dos. Los Philadelphia 76ers tienen a James Harden en rebeldía (no se descarta un traspaso de última hora), con lo que Joel Embiid, proclamado mejor jugador de la pasada temporada, se quedaría muy solo. Los Miami Heat fueron la sorpresa la temporada pasada de la mano de su entrenador, Erik Spoelstra, considerado el mejor del campeonato, y de su estrella Jimmy Butler, que se crece en las eliminatorias, pero pocos confían en que puedan repetir siquiera la hazaña de ser finalistas. Cleveland y los New York Knicks tienen cosas que decir, pero están lejos del nivel de Boston y Milwaukee. El resto, cumpliría con meterse entre los ocho primeros para llegar a las eliminatorias.

En el oeste, los Warriors y los Lakers siguen dependiendo en exceso de Stephen Curry y LeBron James, pero son candidatos a meterse en la final de su conferencia si los Nuggets o los Suns se despistan. Los de Los Ángeles acabaron en forma la pasada temporada y apenas se han renovado, mientras que los Warriors, donde ha recalado el español Usman Garuba, han traspasado a Jordan Poole y fichado a Chris Paul. Con Curry al frente y Andrew Wiggins, Klay Thompson y Draymond Green en el quinteto inicial, no se les puede dar por muertos antes de tiempo.

Los Memphis Grizzlies han reforzado la defensa con Marcus Smart, pero arrancan la temporada con Ja Morant sancionado y han perdido para toda la temporada a su pívot Steven Adams por una lesión de rodilla. Sacramento, que apenas se ha renovado, intentará emular sus hazañas del año pasado de la mano de Domantas Sabonis. Los Clippers apenas han modificado tampoco el plantel y no parece que les alcance con lo que tienen. Una gran incógnita es lo que harán los Dallas Mavericks de Luka Doncic y Kyrie Irving, que la temporada pasada mezclaron fatal entre sí. El equipo incorpora a Grant Williams procedente de los Celtics, que pasa de ser el mejor sexto hombre con Boston a titular indiscutible en Dallas.

Los españoles tendrán menos peso que nunca en los últimos años. Garuba ha fichado por los Warriors, pero con un contrato dual que le permite jugar además en su filial, los Santa Cruz Warriors. Ricky Rubio sigue en la plantilla de los Cleveland Cavaliers, pero dejó temporalmente el juego para cuidar su salud mental Santi Aldama, mientras, ha aprovechado bien los minutos de pretemporada y pide a gritos más oportunidades en los Grizzlies de Memphis.

Un nuevo torneo de copa

La NBA introduce este año por primera vez un nuevo torneo que ha metido con calzador y, sobre todo, con imaginación, en su apretado calendario. Parte de los partidos de la temporada regular servirán a la vez como una fase de grupos, seis liguillas a partido único entre cinco equipos (tres grupos en la Conferencia Este y tres en la Oeste) que se disputarán del 3 al 28 de noviembre. Se clasifican los primeros de cada grupo y el mejor segundo de cada conferencia. A partir de ahí, cuartos de final, semifinales y final, con premios en metálico para jugadores y equipos y la Copa NBA. Con la excepción de la final, todos esos partidos cuentan simultáneamente para la Copa y para la fase regular de la liga, en un encaje de bolillos que pretende que el arranque de la temporada tenga algo más de emoción sin tener que sobrecargar aún más el calendario. Con 82 partidos de temporada regular, el interés por la competición en los primeros meses decae en comparación con la última fase de la temporada y los playoffs, la hora de la verdad.

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