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PERFILES: Primer ascenso – Diario La Tribuna



Por: Carolina Alduvín

Nuestro colega y amigo Mario Ernesto Midence Bones vino al mundo en la ciudad de Choluteca en 1945, fue primogénito de una muy estimada familia sureña y se graduó en 1963 de Licenciado en Ciencias y Letras en el Instituto San Miguel. Para entonces nuestra UNAH aún no contaba con la licenciatura en Biología en su oferta educativa, por lo que viajó a Venezuela y Costa Rica para seguir su vocación. A fines de 1967, el Consejo Universitario aprobó la creación de éste y otros programas en ciencias básicas; Para 1973, cuando impartía las primeras materias, Mario estaba a cargo de los laboratorios docentes de los primeros niveles, junto con los otros cuatro integrantes de la primera promoción y algunos estudiantes de medicina con quienes cubrió todas las secciones.

En los años siguientes fuimos compañeros de ciertas clases complementarias, como instructores en los laboratorios, en tertulias al final del día, en congresos centroamericanos y en fiestas del Departamento. Fue el primero de los instructores en ser ascendido a profesor, a lo largo de todos sus años de servicio transmitió a miles de estudiantes de primer año, además de los conceptos básicos de la ciencia de la vida, la forma en que cada uno de ellos Sería de vital importancia para asimilar los conocimientos que se les proporcionarían en los siguientes años formativos. Muchos de los médicos, enfermeros, microbiólogos, farmacéuticos, biólogos, psicólogos, dentistas, agrónomos y forestales de hoy lo recuerdan como uno de sus mejores maestros, incluso como la persona que, con su entusiasmo por la materia, les ayudó a elegir una profesión.

Antes de finales de los años 70, los de las primeras promociones ya éramos profesores asistentes, formando un equipo muy eficiente para impartir materias universitarias de primer nivel y preparar exámenes unificados, cuyas calificaciones se publicaban el lunes siguiente a su realización. Su carácter alegre y optimista amenizó aquellas horas de trabajo rutinario que contribuyeron a elevar el prestigio de nuestra unidad académica en las últimas décadas del siglo pasado. También incursionamos en la entonces sana política universitaria, siempre del lado de las decisiones democráticas, tanto para liderar el destino de nuestro Departamento de Biología, sin permitir injerencias de las autoridades inmediatas. Asimismo, cuando impulsamos la candidatura de otro colega para ser director de lo que era el Centro Universitario de Estudios Generales.

Durante la misma campaña apoyamos la transición de la Escuela Superior de Normalización a la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán, propósito que tuvo fuertes opositores dentro de la misma unidad académica, por razones puramente sectarias. Pero al final fue aprobado por una amplia mayoría en el Consejo Universitario. Formamos parte de las primeras delegaciones de biólogos hondureños a los congresos centroamericanos de la especialidad, organizados por nuestros colegas en Guatemala, donde asumimos el rol de guía para recorrer los lugares de encuentro al finalizar las jornadas académicas. Con estos acercamientos logramos llegar a acuerdos de cooperación en diversas áreas, así como algunas publicaciones conjuntas, oportunidades de capacitación en otros lugares del istmo.

Fuimos testigos de los exámenes de tesis de nuestros compañeros, compartimos el placer de verlos presentar sus trabajos y aprobar los interrogatorios de las ternas, celebramos los triunfos estudiantiles y profesionales que logramos. Algunos de nosotros tuvimos la oportunidad de realizar estudios de posgrado en el extranjero; Al regresar nos asignaron responsabilidades dentro de la carrera y completamos nuestros horarios asistiendo a los grupos de clases generales, por lo que continuamos trabajando bajo su liderazgo. También celebramos eventos sociales, ya que formamos nuestras familias y compartimos oportunidades recreativas con los miembros de la nueva generación.

Paso a paso y casi sin darnos cuenta, llegó el momento de limpiar nuestros escritorios y seleccionar los objetos que terminamos llevándonos de recuerdo. Su salud comenzó a deteriorarse desde el momento del retiro, pero gracias a su personalidad, disciplina y el amoroso cuidado de su familia, logró sobrellevar su condición durante un par de décadas, hasta la semana pasada cuando nos informaron de su partida. . Misión cumplida amigo, un día el resto del equipo se reunirá.

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