Mié. Abr 24th, 2024

Como si no fuera suficientemente oscuro hoy el futuro de la exploración y explotación de hidrocarburos en el país, aparece ahora en el alto gobierno una nueva voz: el director del Departamento Nacional de Planeación, Jorge Iván González.

Philósofo de la Universidad Javeriana, es magíster en Economía de la Universidad de los Andes y doctor en Economía de la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica, donde también recibió al presidente Petro.

El alto funcionario abre el diálogo, responde la siguiente pregunta:

¿Colombia puede prescindir de los recursos que producen el petróleo y el carbón?

Todos los países están de acuerdo en la descarbonización del planeta. Pero la verdad es que Colombia no puede dejar de los ingresos que producen petróleo, carbón y gas.

¿Es muy importante el impacto de la producción en Colombia de carbón y petróleo en el medioambiente del planeta?

La participación que tiene Colombia en el daño ambiental es mínima. Tiene un incidente muy pequeño. El asunto es que tenemos todas las potencialidades, como los ríos, páramos y selvas… y estos activos los pueden utilizar el planeta Tierra para compensar el daño ambiental. Este es el cambio de discurso que están tratando de hacer tanto el presidente Petro como el presidente Lula del Brasil. In manos de nuestros dos países está gran parte de la protección ambiental futura de la Tierra.

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Pero ¿puede nuestro país dejar de depender del petróleo y el carbón?

Colombia no puede acabar con la dependencia del petróleo, del gas, del carbón de un momento a otro. La reducción de la dependencia debe ser un proceso. Cerca del 60 por ciento de las exportaciones del país son petróleo y carbón, y esta estructura no puede cambiar de pronto. Debe ser un ejercicio progresivo.

Estamos ante una ironía: promovemos la descarbonización, pero simultáneamente admitimos que Colombia no puede sobrevivir sin carbón, sin gas y, sobre todo, sin petróleo…

Y el mundo tampoco. La transformación energética es un reto para todos.

¿No es una utopía ¿Dejar de depender del petróleo, del gas y del carbón?

Está claro que eso no se puede hacer inmediatamente. Son progresivos. Desde unos poquitos…

¿Qué quiere decir ‘de a poquitos’? ¿Suspender, por ejemplo, la exploración?

No, lo que ha dicho el Gobierno es que miremos con cuidado los contratos que ya se han firmado, con el fin de que analicemos esos contratos y veamos cuál es la potencialidad. Puede ser que en alguno de ellos contremos unos pozos gigantescos y se acabe la discusión sobre la exploración.

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«La realidad de los últimos días que estamos viviendo demuestra que el capitalismo que se desarrollará en los últimos 30 años no es capaz de detener la crisis climática» fue una de las frases pronunciadas por el presidente Petro en Davos, Suiza, en el Foro Económico Mondial …

El Presidente se refiere al capitalismo sin regulación, no al capitalismo en general. Hay muchos ejemplos de regulares, como sanciones a los consumos con daño ambiental, castigo a la deforestación y estímulos a la protección de páramos como Chingaza. A cada hogar campesino de Sumapaz le deberíamos entregar tres salarios mínimos para que no vuelva a sembrar papa ni tenga ganado. Para que estas decisiones se tomen basta que el Estado tenga una conciencia favorable a la protección ambiental. La frase del Presidente es un llamado a que nosotros, como Estado, intervengamos.

¿Esas soluciones que usted menciona las incluidas en el Plan de Desarrollo?

En el Plan de Desarrollo insiste en la importancia del ordenamiento territorial, de la transformación energética. El plan advierte sobrio hechos inaceptables. Por ejemplo, la ganadería extensiva es muy dañina. ¡Es insólito que tengamos una vaca por hectárea! Eso no tiene ningún sentido. Si delimitamos bien los páramos y los baldíos, podemos ir definiendo unas formas de regulación más claras.

¿El ideal cual es?

Desde el punto de vista de los subsidios y de la focalización, el ideal es que tengamos una declaración de renta universal qu’allowa diferenciar quiénes pagan impuestos y quiénes reciben subsidios. De esta manera avitamos los problemas que tiene la estratificación y se corrigen los errores de inclusión como darle subsidio a una persona que no los necesita. Somos conscientes de que este es un proceso muy complicado y lento. Afirmamos como Planeación que tenemos que ir avanzando de manera progresiva hacia mecanismos que permiten que todos declaremos ingresos y, de esa manera, nos evitamos los líos que tiene el estrato.

Pero eso es un idealismo… Es filosofía…

No. En este momento, Planeación tiene una gran cantidad de información de personas en el registro social, entre las cuales incluyen 33 millones que hacen parte del Sisbén IV. El registro social no es una declaración universal de ingresos, pero es un insumo muy importante para avanzar en esa dirección.

¿Y en qué estamos con la creación del catastro multipropósito?

El catastro multipropósito es otra dinámica que permite especificar los títulos y el tamaño real de los predios. Hay mucha informalidad en la definición de las áreas. Muchos de los predios rurales tienen como límites un río, una piedra o un árbol. Con el catastro multipropósito llega con un equipo que tiene instrumentos técnicos de georréferenciación y puede determinar exactamente las coordenadas del predio. Este es un proceso necesario porque estimamos que el 65 por ciento de los predios rurales no tienen título.

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¿Qué porcentaje de nuestra tierra tiene un catastro legal?

Solo el 9.4 por ciento. Tenemos el 90 por ciento sin catastro multipropósito. Es faltante es brutal, porque de eso depende la modernización del sector agropecuario. Si no hay desastre, no hay mercado de tierras y el sector seguirá atrasado.

Y, entonces, ¿qué hacer?

El desastre es una de las prioridades del Gobierno. Planeación Nacional tiene un equipo muy bueno para preparar el tema de catastro y la metodología. Esta actividad se está haciendo conjuntamente con el Instituto Agustín Codazzi.

¿El plan de desarrollo que propone es sobre la compra de tierras?

Eso es lo que estamos haciendo con la ministra de Agricultura. Usted no puede comprar tierras de mala calidad o sin vías terciarias. Hay un capítulo del plan que nosotros hemos llamado ‘Derecho humano a la alimentación’.

El principal problema agropecuario es que estamos importando casi 12 millones de toneladas de alimentos…

Esta situación hay que cambiarla. El tema de cámara es muy complicado.

¿Qué porcentaje de la población en Colombia tiene pobreza extrema?

La pobreza extrema es del 12.2 por ciento.

¿Y en estado de pobreza en general?

De pobreza es de 39.3 por ciento. Pobreza extrema significa que los ingresos son menores tiene 161.099 pesos mensuales por persona. La pobreza general es de 354.031 pesos mensuales por persona.

¿Cuánto necesita un hogar de 4 personas para foodarse?

Seria 644.396 pesos.

Estamos atravesando una situación catastrófica…

Ciertamente es muy difícil. Con la pandemia desaparece la pobreza.

¿Y qué hacer ahora?

Fomentar el empleo urbano y rural. Empleo en todas las dimensiones. El mal manejo de la bonanza petrolera y minera en los gobiernos anteriores se convirtio en un gigantesco Sanandresito. De nada sirve la bonanza para importar tractores y mejorar la productividad agropecuaria, si no los gastamos en importar alimentos como el maíz y destruir la productividad agropecuaria.

Pero entonces, ¿qué sentido tiene sustituir o promover la sustitución de lo que más produce ingresos a Colombia, como el petróleo, el gas y el carbón, precisamente cuando el 34 por ciento de la población sufre por su pobreza?

Eso no se puede hacer de un momento a otro. Si se evita la exportación de petróleo, carbón, aumenta la devaluación y pone en peligro los alimentos importados.

Pero además tenemos otro problema. Una inflación sin precedentes…

Además de la crisis de desabastecimiento mundial, una de las áreas de inflación es que no hay productos alimenticios. Lo que estamos viviendo es la consecuencia de una política económica que permitió la desestructuración de la producción agropecuaria.

Pero ¿qué hace el Banco de la República? Una de dos, o le faltan más funciones o está fallando en la única que tiene, que es controlar la inflación…

Lo que pasa es que los bancos centrales del mundo se quedaron sin instrumentos. Yo creo que no solo es el problema del banco central colombiano. Desesperados, los bancos centrales son los únicos que pueden hacer que se mueva la tasa de interés y al sufrir la provocada recesión.

¿Se quedaron sin qué tipo de instrumentos?

Instrumentos para controlar la inflación. La situación internacional no tiene precedentes. Los mercados de capitales son cada vez más volátiles y están alimentados por enormes saldos de la deuda pública de la mayoría de los pagos. Frente a este panorama, los bancos centrales han perdido margen de maniobra.

Entonces, ¿qué hacemos para combatir la inflación?

En esta coyuntura, la única forma para Colombia de combatir la inflación es producir alimentos. No sirve seguir sometido a la tasa de interés. Por esta vía no se resuelve el problema.

Pero si no sube las tasas de interés, provoca una fuga de capitales por el crecimiento de las tasas en los Estados Unidos…

Este es el drama. Dependemos de lo que haga el banco de la Reserva Federal.

¿Usted es partidario d’aumentar las funciones del banco central en Colombia?

El banco central, ya por Constitución, tiene que mirar empleo y crecimiento. Este tema debería ser más explícito. No solo debe estructurar una política monetaria contra la inflación, sino que tiene que considerar los efectos que tiene sobre crecimiento y empleo.

¿Estamos en una situación sin salida?

No. Estamos en una situación difícil, pero tenemos salida. El Plan de Desarrollo le plantará al país una salida estructural que es la organización del territorio, que es el agua, que es la producción agropecuaria, que es la reforma energética y la convergencia social y regional.

¿Cuál es la reforma estructural que propondrá el plan sobre ordenamiento territorial?

Incluye diversos temas como la articulación de planes de ordenamiento territorial (POT). Por ejemplo, que el ordenamiento de Bogotá esté armonizado con el de los municipios vecinos. Ahora no hay porro. Le doy ejemplos: que La Calera no se coma los cerros. Que Chía no urbanice donde debería haber respeto por las zonas rurales. Non es posible que territorios tan ricos como el Magdalena Medio tengan poblaciones tan pobres. Non es aceptable que territorios tan ricos como La Guajira tengan poblaciones en la miseria. Eso es lo que dice el Plan de Desarrollo. El principal problema de Colombia hoy es el ordenamiento del territorio.

¿Por qué el principal problema?

Porque allí, en la espacialidad, están concentrados los grandes problemas de productividad, de alimentos, de vías, de violencia, de paz. El tema de la vida es un problema de ordenamiento territorial. Las inundaciones y el derrumbe de Rosas son un problema de ordenamiento del territorio. El país requiere una alta cirugía. Sí será lo que proponga el Plan de Desarrollo.

YAMID AMAT
Especial para EL TIEMPO

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